El término estrés oxidativo aparece cada vez con mayor frecuencia en publicaciones científicas y en el ámbito de la nutrición animal. Sin embargo, a menudo se utiliza como sinónimo de daño celular o enfermedad, cuando en realidad describe un desequilibrio fisiológico que puede aparecer en cualquier especie y en diferentes etapas de la vida productiva.
Un equilibrio esencial para el funcionamiento del organismo
Durante el metabolismo normal, las células producen de forma continua especies reactivas de oxígeno (ROS). Lejos de ser únicamente perjudiciales, estas moléculas participan en procesos esenciales como la señalización celular, la respuesta inmunitaria y la defensa frente a microorganismos.
En condiciones normales, el organismo mantiene un equilibrio entre la producción de ROS y sus sistemas antioxidantes, formados por enzimas como la superóxido dismutasa, la catalasa y la glutatión peroxidasa, además de distintos compuestos antioxidantes presentes en los tejidos y en la dieta.
El estrés oxidativo aparece cuando ese equilibrio se rompe y la producción de especies reactivas supera la capacidad del organismo para neutralizarlas.

¿Cuándo puede producirse?
En producción animal existen numerosas situaciones que incrementan la demanda metabólica y favorecen este desequilibrio. Entre ellas destacan:
- Estrés por calor.
- Transición alrededor del parto.
- Procesos inflamatorios o infecciosos.
- Crecimiento rápido.
- Alta producción.
- Transporte o manejo intensivo.
Estas situaciones no siempre provocan un estrés oxidativo clínicamente evidente, pero sí pueden aumentar la presión oxidativa sobre el organismo.

¿Por qué es importante?
Cuando el equilibrio redox se altera de forma mantenida, pueden producirse modificaciones en lípidos, proteínas y ADN, además de alteraciones en diferentes vías de señalización celular. Como consecuencia, el animal puede ver comprometidas funciones relacionadas con la inmunidad, la reproducción, el bienestar o la eficiencia productiva.
Por ello, en los últimos años el mantenimiento del equilibrio oxidativo se ha convertido en un área de creciente interés dentro de la nutrición animal y de la investigación en ingredientes funcionales.
¿Cómo responde el organismo al estrés oxidativo?
El organismo dispone de un sofisticado sistema de defensa destinado a mantener el equilibrio redox y limitar los efectos de un exceso de especies reactivas de oxígeno (ROS). Este sistema está formado por mecanismos enzimáticos y no enzimáticos, que actúan de forma coordinada.
Entre las principales enzimas antioxidantes destacan la superóxido dismutasa (SOD), responsable de transformar el radical superóxido en peróxido de hidrógeno; la catalasa, que convierte este compuesto en agua y oxígeno; y la glutatión peroxidasa (GPx), una enzima dependiente de selenio que contribuye a eliminar peróxidos y proteger las membranas celulares.
Además de estas enzimas, el organismo cuenta con antioxidantes de origen nutricional. Entre los más conocidos se encuentran la vitamina E, que protege los lípidos de las membranas frente a la peroxidación; la vitamina C, capaz de regenerar otros antioxidantes y neutralizar radicales libres en el medio acuoso; y el selenio, un oligoelemento esencial para la actividad de la glutatión peroxidasa.
En los últimos años también ha aumentado el interés por determinados compuestos bioactivos de origen vegetal, como los polifenoles, debido a su potencial para participar en el mantenimiento del equilibrio redox mediante diferentes mecanismos de acción. No obstante, su eficacia puede depender del tipo de compuesto, la dosis, la especie animal y el contexto fisiológico, por lo que continúa siendo un área de intensa investigación.
En condiciones normales, este conjunto de defensas mantiene el equilibrio entre la producción y la eliminación de especies reactivas. Sin embargo, cuando el desafío oxidativo supera la capacidad de respuesta del organismo, puede instaurarse un estado de estrés oxidativo con repercusiones sobre la salud y el rendimiento de los animales.

Una visión más amplia de la nutrición
Comprender qué es el estrés oxidativo ayuda a interpretar por qué determinadas estrategias nutricionales buscan apoyar las defensas antioxidantes del organismo, especialmente durante periodos de mayor desafío fisiológico.
En próximos artículos analizaremos con más detalle algunos de estos ingredientes y las evidencias científicas disponibles sobre su utilización en nutrición animal.
Referencias recomendadas
- Sies H. (2015). Oxidative stress: A concept in redox biology and medicine. Redox Biology, 4, 180-183.
- Halliwell B., Gutteridge J.M.C. (2015). Free Radicals in Biology and Medicine. 5th ed. Oxford University Press.
- Surai P.F. (2016). Antioxidant Systems in Poultry Biology. Springer.
- Celi P. (2011). Biomarkers of oxidative stress in ruminant medicine. Immunopharmacology and Immunotoxicology, 33(2), 233-240.


