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Depresión de grasa láctea en vacuno de leche

Jul 28, 2026

Cuando la leche pierde grasa: mucho más que un problema energético

La grasa láctea es uno de los principales determinantes del valor económico de la leche. Sin embargo, en determinadas circunstancias, vacas con una producción de leche normal, o incluso elevada, experimentan una disminución significativa del porcentaje de grasa. Este fenómeno se conoce como depresión de grasa láctea o Milk Fat Depression (MFD).

La MFD es un trastorno nutricional complejo en el que la producción de leche suele mantenerse, mientras que disminuye específicamente la síntesis de grasa en la glándula mamaria. La evidencia científica actual señala que este fenómeno está estrechamente ligado a alteraciones en la fermentación ruminal y en las rutas de biohidrogenación de los ácidos grasos insaturados.

¿De dónde procede la grasa de la leche?

La grasa láctea tiene tres orígenes principales:

  • Síntesis de novo en la glándula mamaria, principalmente de los ácidos grasos de cadena corta y media (C4:0–C14:0 y parte del C16:0).
  • Ácidos grasos preformados, procedentes de la dieta o de las reservas corporales.
  • Ácidos grasos mixtos, como el ácido palmítico (C16:0), que pueden tener ambos orígenes.

En condiciones normales, el rumen produce acetato y butirato, que constituyen los principales precursores para la síntesis mamaria de grasa.

Biohidrogenación ruminal: el papel de la microbiota

Los microorganismos ruminales transforman los ácidos grasos insaturados de la dieta mediante un proceso denominado biohidrogenación ruminal.

Su función principal es reducir la toxicidad que los ácidos grasos insaturados ejercen sobre determinadas bacterias del rumen. El resultado final de este proceso es, generalmente, la formación de ácido esteárico (C18:0).

Sin embargo, cuando el ecosistema ruminal se altera, la ruta de biohidrogenación puede cambiar y generar intermediarios con actividad biológica capaces de modificar la síntesis de grasa en la glándula mamaria.

El “trans-10 shift”: la explicación más aceptada actualmente

La hipótesis actualmente más aceptada para explicar la depresión de grasa láctea es el denominado “trans-10 shift”.

En determinadas condiciones nutricionales aumenta la producción de intermediarios de biohidrogenación como:

  • Trans-10 C18:1
  • Trans-10,cis-12 CLA

Estos compuestos alcanzan la glándula mamaria e inhiben la expresión de genes implicados en la lipogénesis, reduciendo la síntesis de grasa.

Entre las enzimas afectadas destacan:

  • Acetil-CoA carboxilasa (ACC)
  • Ácido graso sintasa (FAS)
  • Lipoproteína lipasa (LPL)

Aunque el trans-10,cis-12 CLA es el compuesto más estudiado, trabajos recientes sugieren que la MFD es un fenómeno multifactorial en el que participan otros intermediarios aún no completamente identificados.

¿Qué situaciones favorecen la depresión de grasa láctea?

Exceso de almidón fermentable

Dietas ricas en cereales o almidones de rápida fermentación reducen el pH ruminal y modifican la microbiota.

Baja fibra físicamente efectiva

La disminución de la rumia reduce la producción de saliva y la capacidad tampón del rumen.

Exceso de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA)

Elevadas cantidades de aceites vegetales o subproductos ricos en PUFA incrementan el riesgo de alterar la biohidrogenación.

Estrés térmico

El calor reduce el consumo, altera el patrón de ingestión y favorece la acidosis subaguda, aumentando el riesgo de MFD.

¿Qué significa un perfil 6:60 en una grasa protegida?

En el mercado de grasas protegidas es frecuente encontrar referencias a perfiles como 6:60. Aunque esta nomenclatura no está completamente estandarizada y puede variar ligeramente entre fabricantes, generalmente hace referencia a una grasa con:

  • ≈ 6% de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA), principalmente ácido linoleico (C18:2).
  • ≈ 60% de ácido palmítico (C16:0).

El resto suele estar constituido principalmente por:

  • Ácido esteárico (C18:0)
  • Ácido oleico (C18:1)

¿Por qué es importante este perfil?

Ácido palmítico (C16:0)

El C16:0 es uno de los principales precursores de la grasa láctea. Numerosos estudios han demostrado que la suplementación con grasas ricas en palmítico puede incrementar:

  • Producción de grasa láctea.
  • Rendimiento de grasa (%).
  • Leche corregida por energía (ECM).

Ácido esteárico (C18:0)

Aporta energía y puede desaturarse a ácido oleico en la glándula mamaria.

Ácido oleico (C18:1)

Presenta un menor punto de fusión y puede mejorar la digestibilidad y la eficiencia energética.

Ácidos grasos poliinsaturados (PUFA)

Son necesarios en pequeñas cantidades, pero un exceso puede alterar la biohidrogenación ruminal y favorecer la formación de intermediarios asociados a la MFD.

Por ello, las grasas con perfiles ricos en C16:0 y moderados en PUFA suelen emplearse cuando el objetivo es maximizar los sólidos lácteos.

El cambio de paradigma: de formular por grasa a formular por ácidos grasos

Tradicionalmente, las grasas suplementarias se evaluaban por su contenido total en grasa. Sin embargo, la investigación reciente propone un enfoque diferente: formular en función del perfil específico de ácidos grasos.

Actualmente sabemos que dos grasas con el mismo contenido energético pueden provocar respuestas productivas muy distintas dependiendo de su composición en C16:0, C18:0, C18:1 y PUFA.

Este cambio de enfoque está transformando la nutrición lipídica de las vacas lecheras.

Estrategias prácticas para prevenir la depresión de grasa láctea

  • Mantener niveles adecuados de fibra físicamente efectiva.
  • Controlar el aporte y perfil de ácidos grasos de la dieta.
  • Evitar excesos de almidón rápidamente fermentable.
  • Revisar el tamaño de partícula y la homogeneidad del mezclado.
  • Monitorizar la relación grasa/proteína en leche.
  • Adaptar el tipo de grasa suplementaria al objetivo productivo.

Conclusión

La depresión de grasa láctea es un fenómeno complejo en el que la microbiota ruminal desempeña un papel central. Hoy sabemos que no se trata simplemente de un problema de aporte energético, sino del resultado de alteraciones en la biohidrogenación ruminal y de la formación de intermediarios capaces de modular la síntesis mamaria de grasa.

Comprender estos mecanismos permite formular dietas más precisas y seleccionar fuentes lipídicas adaptadas a los objetivos productivos de cada explotación.

Bibliografía

  1. Lock AL, dos Santos Neto JM, de Souza J. Invited review: Moving from dietary fat to fatty acids—New insights into how fatty acids affect digestibility, metabolism, and performance in dairy cows. Journal of Dairy Science. 2025;108:11733–11756. DOI: 10.3168/jds.2025-27040.
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  3. Vahmani P, et al. Trans-10 shifted ruminal biohydrogenation and its implications. Canadian Journal of Animal Science. 2024.
  4. Arif M, et al. The effect of the biohydrogenation-induced milk fat depression on milk fatty acids. Journal of Dairy Science. 2025.
  5. Peterson DG, et al. Diet-induced milk fat depression in dairy cows results in increased trans-10,cis-12 CLA in milk fat. Journal of Nutrition. 2003;133:3098–3102.
  6. Adeniji YA, et al. Relationship between oxygenated fatty acids and milk fat depression in dairy cows.

Observación técnica: el apartado sobre el perfil 6:60 debe interpretarse como una descripción comercial ampliamente utilizada en el sector, ya que no existe una definición normativa o científica universal para esta nomenclatura.