El verdadero valor de un buen ensilado
Cada campaña de ensilado representa una de las inversiones más importantes del año para una explotación ganadera. Meses de trabajo en el campo, costes de semilla, fertilización, riego, tratamientos, maquinaria y cosecha convergen en un único objetivo: producir un forraje de alta calidad que alimente al rebaño durante todo el año.

Sin embargo, el verdadero valor de un ensilado no se mide el día que el silo se cierra, sino meses después, cuando se abre y el forraje mantiene la calidad nutricional esperada.
Durante el proceso de conservación pueden producirse pérdidas de materia seca y de valor nutritivo que reducen el aprovechamiento del cultivo cosechado. Por este motivo, la fermentación constituye una de las fases más críticas del ensilado y una de las que mayor impacto puede tener sobre la rentabilidad final de la explotación.
La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente cómo producir un buen maíz, sorgo o pastone, sino también cómo conservar al máximo el valor de ese cultivo una vez almacenado.
En este contexto, el uso de inoculantes para ensilado constituye una herramienta que, junto con unas buenas prácticas de manejo, puede contribuir a optimizar la fermentación y preservar el valor del forraje.
El objetivo no es llenar el silo, sino conservar su valor
Durante las primeras horas tras el ensilado, el forraje continúa respirando y consumiendo oxígeno. En ese periodo inicial se utilizan azúcares solubles y pueden producirse pérdidas de nutrientes si la fermentación no evoluciona con rapidez.
El objetivo es crear cuanto antes un ambiente anaerobio en el que las bacterias ácido-lácticas reduzcan el pH y estabilicen el ensilado.
Cuando este proceso se desarrolla correctamente se favorece la conservación del forraje. En cambio, una fermentación lenta o descontrolada puede facilitar el desarrollo de microorganismos indeseables, aumentar las pérdidas de materia seca y comprometer la estabilidad del ensilado durante el almacenamiento y, especialmente, tras la apertura del silo.
¿Qué buscamos con un inoculante?
El uso de un inoculante no sustituye unas buenas prácticas de ensilado, pero sí puede convertirse en una herramienta para favorecer una fermentación más rápida y controlada.
Un buen inoculante, dependiendo de su composición, debe contribuir a:
- Acelerar la acidificación del forraje, favoreciendo la fermentación
- Conservar el mayor valor nutritivo posible.
- Limitar el desarrollo de determinados microorganismos indeseables.
- Mejorar la estabilidad aeróbica del ensilado.
- Ayudar a preservar la calidad del forraje durante todo el periodo de almacenamiento.
Thor Optimaize: una estrategia para proteger el valor del ensilado
Thor Optimaize es un aditivo para ensilaje diseñado para maíz, sorgo y pastone, autorizado dentro de la categoría de aditivos tecnológicos para ensilaje conforme al Reglamento (CE) n.º 1831/2003.
Su formulación combina dos bacterias ácido-lácticas y una enzima con funciones complementarias:
- Lactobacillus casei, que ha demostrado potencial para mejorar la conservación de ensilados fáciles y moderadamente difíciles de ensilar, reduciendo las pérdidas de materia seca y mejorando la conservación de la proteína.
- Lactobacillus brevis, asociado a la producción de ácido acético, contribuyendo a limitar el crecimiento de levaduras y hongos y a mejorar la estabilidad del ensilado una vez abierto.
- Xilanasa, enzima que actúa sobre determinados componentes de la hemicelulosa, contribuyendo a liberar sustratos que pueden ser utilizados durante el proceso fermentativo.
El producto aporta un recuento total de 6,25 × 10¹⁰ UFC/g, se presenta en sobres de 200 g y cada sobre permite tratar 50 toneladas de maíz o sorgo, o 25 toneladas de pastone, según las recomendaciones de uso.
Mucho más que una buena fermentación
Thor Optimaize está diseñado para:
- Mejorar el proceso de fermentación.
- Mejorar el valor nutricional del ensilado.
- Ayudar a prevenir pérdidas de valor nutritivo.
- Limitar el crecimiento de levaduras y hongos.
- Contribuir a reducir el calentamiento del ensilado tras la apertura del silo.
Todo ello persigue un objetivo común: mantener el valor del cultivo que tanto esfuerzo ha costado producir.
¿Es un gasto o una inversión?
Cuando se plantea utilizar un inoculante, la primera pregunta suele ser cuánto cuesta el tratamiento.
Sin embargo, quizá la pregunta correcta sea otra:
¿Cuánto vale el ensilado que quiero proteger?
Veamos un ejemplo sencillo.
Una explotación ensila 2.000 toneladas de maíz.
Si consideramos un coste de producción o un valor del forraje verde de 50 €/T, el cultivo que entra en el silo representa una inversión de 100.000 €.
Ahora imaginemos distintos escenarios de pérdidas durante la conservación:

*Ejemplo basado en 2.000 toneladas de forraje verde con un valor de 50 €/T.
A menudo, la decisión de utilizar un inoculante se basa únicamente en su coste. Sin embargo, el verdadero análisis debería centrarse en el valor económico del cultivo que se pretende conservar.
El objetivo de un inoculante no es únicamente favorecer la fermentación. Es proteger una inversión de 100.000 €, ayudando a conservar el máximo valor nutritivo del ensilado desde el cierre del silo hasta el momento de su utilización.

El éxito del ensilado empieza antes de cerrar el silo
Ningún inoculante puede compensar un picado inadecuado, una mala compactación o un sellado deficiente. El propio fabricante recuerda que Thor Optimaize debe utilizarse siempre como complemento a unas buenas prácticas de ensilado.
Cuando la planificación, el manejo y la tecnología trabajan juntos, el resultado es un ensilado con mayor potencial para conservar su calidad desde la cosecha hasta el comedero.
Conclusión
La campaña de ensilado dura unos días. Sus consecuencias duran todo el año.
Cada tonelada de maíz, sorgo o pastone que entra en el silo representa una inversión importante. Conservar ese valor depende de muchos factores, y la fermentación es uno de ellos.
Thor Optimaize ha sido desarrollado para ayudar a optimizar ese proceso y proteger el valor nutritivo del ensilado durante su conservación. Porque el mejor ensilado no es el que entra en el silo… es el que mantiene su calidad cuando llega al comedero.
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G. Borreani, E. Tabacco, R.J. Schmidt, B.J. Holmes, R.E. Muck, Silage review: Factors affecting dry matter and quality losses in silages, Journal of Dairy Science, Volume 101, Issue 5, 2018, Pages 3952-3979, ISSN 0022-0302, https://doi.org/10.3168/jds.2017-13837. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0022030218303205)


