Cuando evaluamos un aroma para alimentación animal, lo primero que percibimos es su olor. Sin embargo, detrás de ese perfil sensorial existe un aspecto menos visible y determinante para su comportamiento: la formulación galénica.
Los compuestos responsables del aroma suelen presentar propiedades fisicoquímicas muy diferentes y muchos de ellos son volátiles. Esta característica es esencial para que puedan ser percibidos por el sistema olfativo, pero también puede hacerlos susceptibles a pérdidas durante el procesado y el almacenamiento [1,2].
El reto tecnológico es, por tanto, aparentemente contradictorio:
Proteger los componentes aromáticos cuando es necesario y permitir que expresen su perfil sensorial cuando deben hacerlo.
Para conseguirlo no basta con seleccionar las moléculas que forman el aroma. También importa cómo se incorporan y vehiculizan dentro del producto.
¿Qué es la formulación galénica?
El concepto de galénica se asocia habitualmente al ámbito farmacéutico, pero sus principios son aplicables a numerosos ingredientes funcionales.
En términos sencillos, podemos entenderla como el conjunto de decisiones tecnológicas utilizadas para convertir unos componentes activos en una forma física adecuada para su conservación, manipulación y utilización.
En un aroma en polvo intervienen, entre otros aspectos:
- Las características de los compuestos aromáticos.
- El soporte o matriz que los contiene.
- Las interacciones entre el aroma y esa matriz.
- Las propiedades físicas de las partículas.
- Las condiciones de fabricación y almacenamiento.
La literatura científica sobre aromas muestra que la elección de los materiales que vehiculizan los compuestos aromáticos puede influir significativamente en su retención, estabilidad y liberación [1,2].
Por tanto, dos productos con perfiles aromáticos similares pueden presentar comportamientos tecnológicos diferentes.
El reto de trabajar con moléculas volátiles
La volatilidad no es un defecto de un aroma. Es precisamente una de las propiedades que permite su percepción.
Para que podamos detectar un olor, determinadas moléculas deben liberarse del producto y alcanzar los receptores olfativos.
El problema aparece cuando esa liberación se produce antes del momento deseado.
Durante la fabricación y almacenamiento pueden existir condiciones capaces de favorecer pérdidas o modificaciones de determinados compuestos aromáticos. La literatura describe la sensibilidad de estas sustancias frente a factores como calor, humedad, oxígeno o condiciones de procesado [1–3].
Por eso, una parte importante del desarrollo tecnológico de aromas consiste en trabajar sobre su retención y estabilidad.

¿Cómo puede protegerse un aroma?
Existen diferentes estrategias tecnológicas.
Una de las más estudiadas es la encapsulación, mediante la cual los compuestos aromáticos se incorporan dentro de una matriz o material que actúa como barrera frente al entorno.
Las tecnologías disponibles son muy diversas y pueden utilizar diferentes materiales y procesos.
Una revisión publicada en Food Chemistry en 2026 señala que las propiedades de la matriz y las interacciones entre ésta y los compuestos aromáticos condicionan aspectos como la retención, estabilidad y liberación del aroma [1].
De forma similar, una revisión de English et al. describe diferentes tecnologías utilizadas para disminuir la evaporación y mejorar la estabilidad de sustancias aromáticas frente a factores como aire, humedad, luz o calor [2].
Este principio no es exclusivo de la alimentación humana. En alimentación animal, las tecnologías de protección también se utilizan para mejorar la estabilidad de ingredientes sensibles durante la fabricación del pienso y el almacenamiento [3].
IDEA CLAVE
No existe únicamente una “molécula aromática”. Existe una molécula dentro de una formulación, y esa formulación condiciona cómo se comportará durante el proceso.
Evalock: una estrategia específica aplicada a Cristalfeed POP
Este principio tecnológico está detrás de Evalock, una de las tecnologías incorporadas en la gama Cristalfeed POP.
Según la documentación técnica de Phodé, Evalock utiliza una matriz mineral en la que se incorporan los componentes aromáticos junto con un agente líquido específico destinado a actuar como barrera frente a la evaporación durante el granulado [4].
Por tanto, el concepto que hay detrás de Evalock no consiste simplemente en aumentar la intensidad inicial del aroma.

El objetivo tecnológico es actuar sobre su comportamiento durante una fase crítica de la fabricación:
AROMA → MATRIZ / SOPORTE → PROCESADO → PIENSO TERMINADO
La diferencia es importante.
Un aroma muy intenso antes de incorporarse al pienso no necesariamente será el que presente mayor intensidad después del procesado. Como vimos en el primer artículo de esta serie, lo relevante desde el punto de vista tecnológico es también conocer qué características permanecen en el producto terminado. https://tech-complex.com/aromas-alimentacion-animal/
¿Cómo sabemos si la tecnología funciona?
Aquí debemos diferenciar el principio tecnológico de la evidencia específica de producto.
La literatura científica respalda el principio general de que las matrices y tecnologías de protección pueden mejorar la retención y estabilidad de compuestos aromáticos [1,2].
Pero esto no demuestra automáticamente la eficacia de una tecnología comercial concreta.
Para evaluar Evalock necesitamos recurrir a los datos específicos obtenidos con Cristalfeed POP.
Phodé ha evaluado la intensidad olfativa después del granulado de diferentes referencias de la gama y la ha comparado con formulaciones anteriores.
Los resultados internos comunicados por el fabricante muestran:

Estos datos indican una mayor intensidad olfativa postgranulado en las formulaciones POP evaluadas bajo las condiciones del ensayo del fabricante [4].
Sin embargo, hay una consideración importante: las dosis de producto utilizadas en algunas de estas comparaciones no son idénticas.
Por ello, los resultados no deben interpretarse como una demostración directa de equivalencia de dosis ni extrapolarse a una mejora del consumo o del rendimiento productivo.
Lo que aportan es evidencia interna sobre el comportamiento sensorial de las formulaciones después del procesado.
Proteger el aroma es solo una parte del problema
Hasta aquí hemos hablado principalmente de estabilidad y retención.
Pero existe una segunda cuestión.
Un aroma destinado a una fábrica de piensos debe ser también un producto que pueda almacenarse, dosificarse, manipularse y distribuirse correctamente dentro de una mezcla.
Eso nos lleva desde la química del aroma hasta la física del polvo.
Características como tamaño y morfología de partícula, cohesividad, densidad o fluidez pueden condicionar el comportamiento industrial de un producto pulverulento.
Y aquí aparece la segunda tecnología de Cristalfeed POP: Rough mono-powder.
Mientras Evalock trabaja sobre el reto de la protección del perfil aromático, Rough mono-powder aborda otro aspecto:
¿Cómo conseguir que un aroma en polvo se comporte adecuadamente durante su utilización industrial y favorezca una distribución homogénea?
Ese será el tema del siguiente artículo de esta serie.
Referencias
[1] Weng Y, Serrano T, Magallanes K, Bekker M, Baldelli A. Locking in flavor: Aroma chemistry and spray drying encapsulation strategies for stable food applications. Food Chemistry. 2026;513:148598. doi:10.1016/j.foodchem.2026.148598.
[2] English M, Okagu OD, Stephens K, Goertzen A, Udenigwe CC. Flavour encapsulation: A comparative analysis of relevant techniques, physiochemical characterisation, stability, and food applications. Frontiers in Nutrition. 2023;10:1019211. doi:10.3389/fnut.2023.1019211.
[3] Tolve R, Tchuenbou-Magaia F, Di Cairano M, et al. Encapsulation of bioactive compounds for the formulation of functional animal feeds: The biofortification of derivate foods. Animal Feed Science and Technology. 2021;279:115036. doi:10.1016/j.anifeedsci.2021.115036.
Fuente técnica
[4] Phodé. Documentación técnica Cristalfeed POP y tecnología Evalock. Datos técnicos y evaluaciones internas del fabricante


