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Bovacillus en rumiantes lecheros: mecanismo de acción

Oct 27, 2026

Invertir en una buena ración es fundamental. Conseguir que las vacas la aprovechen mejor es el siguiente paso.

Bovacillus es una herramienta para trabajar sobre ese aprovechamiento. Sus cepas se han investigado por su actividad digestiva, su interacción con microorganismos perjudiciales y su posible contribución a la función intestinal.

En nuestro artículo «Bacillus spp. en rumiantes lecheros: más allá del probiótico clásico» presentamos su interés en nutrición lechera. Ahora vamos a lo concreto: cómo pueden actuar sus cepas y qué significa para tu programa de alimentación.

No todos los Bacillus son iguales

Dos productos pueden contener la misma especie bacteriana y ofrecer resultados diferentes. La explicación está en las cepas: variantes de una especie que pueden diferir en su capacidad para producir enzimas, germinar o interactuar con otros microorganismos.

Bovacillus combina Bacillus subtilis 810 y Bacillus paralicheniformis 809. Los números 809 y 810 importan: identifican las cepas que conectan el producto con sus estudios. Al elegir un probiótico, conviene comprobar que la evidencia corresponde a las cepas que estamos utilizando, su dosis y sus condiciones de aplicación.

Resistir primero, actuar después

Los Bacillus pueden formar esporas, una estructura resistente que ayuda a conservar su viabilidad. Cuando encuentran condiciones favorables, pueden germinar y desarrollar actividad.

Gresse et al. (2025) observaron esa capacidad en modelos de laboratorio relacionados con el entorno digestivo. También documentaron actividad enzimática y consumo de oxígeno tras la germinación. Gresse et al., 2025.

Esta combinación de resistencia y actividad explica parte del interés de estas bacterias en la nutrición de rumiantes lecheros.

En el rumen: facilitar la degradación de la ración

Uno de los mecanismos investigados es la producción de enzimas que ayudan a descomponer componentes del alimento y pueden facilitar su utilización por los microorganismos ruminales.

Los resultados experimentales respaldan este interés. Cappellozza et al. (2023) observaron mejoras en la digestibilidad in vitro de materia seca y fibra neutro detergente —FND— al evaluar las cepas 809 y 810 en alimentos y raciones completas mezcladas. Cappellozza et al., 2023.

Además, el consumo de oxígeno observado por Gresse et al. podría favorecer condiciones locales adecuadas para los microorganismos que trabajan en ausencia de oxígeno.

El objetivo práctico es claro: trabajar sobre el aprovechamiento de los ingredientes que ya estás suministrando.

Actividad frente a bacterias perjudiciales

Las cepas de Bovacillus también se han estudiado por su capacidad para limitar el crecimiento de determinados microorganismos.

Capern et al. (2025) observaron reducciones en los recuentos de Salmonella enterica, determinadas cepas de Escherichia coli y Campylobacter jejuni en ensayos de laboratorio sobre alimento para ganado.

El mismo artículo recoge los resultados previos de Segura et al. (2020): la coincubación con las cepas 809 o 810 redujo el crecimiento y la producción de gas de Clostridium perfringens tipo A. Capern et al., 2025.

Estos hallazgos demuestran actividad frente a esas bacterias en las condiciones estudiadas y aportan fundamento para investigar su contribución al entorno gastrointestinal.

El intestino también cuenta

El aprovechamiento de la ración continúa después del rumen. El intestino absorbe nutrientes y mantiene una barrera entre el contenido digestivo y el organismo.

Boll et al. (2024) estudiaron las cepas 809 y 810 en un modelo de células intestinales frente a desafíos por estrés oxidativo y deoxinivalenol —DON—, observando un efecto favorable sobre la integridad de esa barrera. Boll et al., 2024.

Esta evidencia de laboratorio añade una pieza relevante: el interés de estas cepas incluye tanto la degradación del alimento como la función intestinal.

Qué aporta Bovacillus a tu estrategia nutricional

La investigación sobre sus cepas reúne tres líneas complementarias:

  • Degradación de nutrientes, para trabajar sobre el aprovechamiento de la ración.
  • Actividad frente a microorganismos perjudiciales, observada en ensayos in vitro.
  • Integridad intestinal, estudiada en modelos celulares.

Esta base permite elegir Bovacillus con un criterio técnico y plantear una evaluación adaptada a cada explotación.

Para conocer su aportación, conviene seguir el consumo, la producción y los componentes de la leche, junto con la condición corporal y los cambios de ración o manejo. Así podemos valorar la respuesta y calcular su retorno económico.

Da el siguiente paso

Si ya trabajas la calidad del forraje, la formulación y el manejo, puedes seguir avanzando sobre cómo aprovechan tus vacas la ración.

En TECH-COMPLEX te ayudamos a valorar Bovacillus, estudiar su incorporación y definir qué resultados medir.

Contacta con nuestro equipo técnico y revisemos su encaje en tu explotación o en las granjas que asesoras.

En el próximo artículo explicaremos cómo interpretar producción, consumo y eficiencia alimentaria para evaluar una estrategia nutricional.