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Estabilidad aeróbica del ensilado: qué ocurre al abrir el silo

Oct 21, 2026

Un ensilado puede tener un pH adecuado y una buena fermentación y, sin embargo, empezar a calentarse después de abrir el silo. No es una contradicción: conservar el forraje sin oxígeno y mantenerlo estable cuando entra en contacto con el aire son dos retos diferentes.

La estabilidad aeróbica es la capacidad del ensilado para resistir el deterioro tras su exposición al oxígeno. De ella depende que parte del valor nutritivo conservado durante el almacenamiento no se pierda antes de llegar al animal.

¿Qué ocurre cuando entra oxígeno?

Al abrir el silo, determinadas levaduras pueden volver a desarrollarse y utilizar ácido láctico, azúcares y otros compuestos del ensilado. Esta actividad genera calor y pérdidas de materia seca.

El consumo de ácido láctico puede elevar el pH y favorecer después el crecimiento de otros microorganismos, incluidos mohos y bacterias aerobias. Por tanto, el calentamiento no es la causa inicial del deterioro, sino una de sus manifestaciones.

El proceso puede comenzar antes de que aparezcan mohos visibles. Su ausencia no garantiza que el ensilado se mantenga estable.

Una buena fermentación no garantiza estabilidad frente al aire

El ácido láctico favorece la acidificación durante el ensilado, pero algunas levaduras pueden utilizarlo cuando disponen de oxígeno. El ácido acético, por su parte, tiene actividad inhibitoria frente a determinadas levaduras y mohos y puede contribuir a mejorar la estabilidad aeróbica.

Esto no significa que cuanto más ácido acético haya, mejor sea el ensilado. El perfil fermentativo debe interpretarse junto con la materia seca, el pH, las poblaciones microbianas y el manejo.

Ni el pH ni la relación entre ácido láctico y acético permiten, por sí solos, predecir cuánto tardará un ensilado en deteriorarse después de abrirlo.

¿Por qué unos ensilados se calientan antes que otros?

La respuesta depende de la combinación de microorganismos presentes, sustratos disponibles y exposición al oxígeno.

La compactación y el sellado condicionan la entrada de aire. Una masa porosa o una cubierta dañada facilitan su penetración. Una materia seca elevada también puede dificultar la compactación si el picado y el manejo no se adaptan.

Después de la apertura, el tamaño del frente, la velocidad de avance y el sistema de extracción determinan cuánto tiempo permanece expuesto el material. La temperatura ambiental también influye en la velocidad del deterioro.

Cómo interpretar el calentamiento

La temperatura ayuda a localizar problemas, pero no debe utilizarse como diagnóstico aislado. El ensilado puede conservar calor de la fermentación y presentar diferencias según la zona y las condiciones ambientales.

En ensayos controlados, la estabilidad aeróbica suele medirse como el tiempo que tarda una muestra expuesta al aire en superar en 2 °C la temperatura de referencia. Ese criterio no debe trasladarse directamente al frente de un silo.

En la explotación resulta más útil comparar puntos a una profundidad similar y valorar la temperatura junto con el pH, el olor, el aspecto y el comportamiento del alimento después de la extracción.

Qué podemos hacer para reducir las pérdidas

La prevención empieza durante el llenado y continúa hasta el comedero:

  • Cosechar con una materia seca adecuada y adaptar el picado para facilitar la compactación.
  • Llenar con rapidez, compactar uniformemente y mantener un sellado correcto.
  • Dimensionar el frente según el consumo diario para permitir un avance suficiente.
  • Extraer sin desestructurar el material que permanecerá almacenado y dejar una superficie uniforme.
  • Retirar la cubierta progresivamente y vigilar especialmente laterales y parte superior.
  • Controlar el calentamiento de la ración y evitar la acumulación de alimento deteriorado en el comedero.

¿Cómo encaja Thor Optimaize en la conservación del ensilado?

Al elegir un inoculante conviene pensar tanto en la fermentación dentro del silo como en lo que ocurrirá después de abrirlo. Son dos fases de la conservación con condiciones diferentes: primero buscamos preservar el forraje sin oxígeno; después, limitar su deterioro cuando vuelve a entrar aire. Para ampliar este punto, explicamos qué conviene valorar al elegir inoculantes para ensilado de maíz .

Thor Optimaize combina Lactobacillus casei y Lactobacillus brevis, microorganismos con características fermentativas diferentes. Para entender qué puede aportar esta combinación, es importante conocer las cepas utilizadas y los objetivos del tratamiento: favorecer la conservación durante el almacenamiento y valorar su contribución a la estabilidad después de la apertura.

Consulta la información de Thor Optimaize para ensilados de maíz, sorgo y pastone y contacta con nuestro equipo para valorar su uso en tu explotación.

También puedes consultar nuestro artículo sobre por qué utilizar Thor Optimaize en el ensilado de maíz.